Cuentos cortos originales de Catalino
PRINCIPAL
Jorgelina
La balanza de Juan
Esto no es Cuento
El Asesino
Domingo El Viudo
El Final
Gentile
El Grafito
Qué Pasa
Rosa
La Caminata
La Botella que no Pudo Viajar
Las Bocinas de Julio
Los Antepasados de Pedro
La Heladera
El torrente
Colección de Cuentos breves
Una muerte cualquiera

xx

Invitados

A un metro de la vida

La rosa negra

El juego

Alerta

El Pago en el Corazón

xx
 
Escríbale a Catalino
A un metro de la vida
Ya llevaba bastante tiempo trepando aquella pared vertical llena de filosos salientes, tenía todo el cuerpo arañado y dolorido, la altura a la que se encontraba cada vez hacía mas difícil el ascenso y cada inhalación de aire era un terrible esfuerzo para sus pulmones, pero a pesar de todo, el alpinista continuó trepando. Si lograba llegar a la cumbre de aquella montaña batiría el último récord establecido, y pasaría al salón de la fama como uno de los escaladores mas reconocidos del mundo, y esta era la única razón de llevar adelante semejante travesía, ya no le importaba nada, que no fuera seguir trepando. 

Por las noches soñaba que llegaba a la cima y realizaba todos sus sueños, y durante el día trepaba cada vez mas ansioso, pues cada metro que escalaba, era un metro que avanzaba hacia para lo que a el, significaba la gloria, la ambición y el deseo, esos eran sus únicos ideales en ese momento. 
Cada día estaba mas cerca de su objetivo, y cada día aumentaban sus descuidos, cinco veces estuvo a punto de caer en el vacío que lo rodeaba , ni siquiera se veían nubes, solo una interminable oscuridad y la única cosa sólida era la fría piedra blanca que tenía enfrente. Fue entonces cuando al intentar colocar un gancho de seguridad en la pared, resbaló precipitándose con terrible velocidad a aquella oscuridad terrible, cayó y cayó, gritando como un loco, gritó hasta que casi quedó afónico, caía dando vueltas, hasta que la cuerda llegó al límite y la caída se detuvo bruscamente, pero solo por unos segundos, porque aquel gigantesco tirón debió haber aflojado el segundo gancho que había instalado haciendo que volviera a precipitarse otra vez a aquel vacío, cayó mientras lloraba, y las lágrimas se le congelaban en el rostro por el frío, formando pequeñas motas salinas en sus ojos.


Había cerrado los ojos y se había ovillado, para soportar el golpe lo mejor posible, pero el sabía que de aquella no saldría vivo, cuando de pronto la caída se detuvo de un tirón por parte de la cuerda, el hombre abrió los ojos asombrado, pues no había puesto mas ganchos de seguridad, por lo que supuso que uno de éstos debía haberse atascado en uno de los numerosos salientes que conformaban aquella pared vertical, intentó buscar asidero en la roca desnuda, pero en vano, justo se había detenido en una parte que no tenía salientes, y la piedra era totalmente lisa allí. Desesperado se puso a pensar en su familia y en sus hijos, en que les sucedería si el muriera, recordó los momentos bellos que había vivido, y también recordó otros, tristes, que rechazó inmediatamente. Como no encontraba manera de liberarse de aquella situación, juntó las palmas de las manos, comenzó a rezar, rezó todo los versos que sabía, pidió ayuda a dios, en vano, pues no obtuvo respuesta, sin embargo siguió rezando sin parar, convencido en la fe a su dios, cuando de repente una voz le habló de algún lugar, no era una voz masculina ni femenina, tampoco demostraba ninguna emoción, era neutra, y le dijo:


- Tu me has pedido ayuda, por eso te la daré, si quieres salvar tu vida tienes que cortar la cuerda - Dijo aquella voz extraña.


El hombre estaba atónito, y no podía creer lo que escuchaba, y comenzó a creer que se estaba volviendo loco, pero sin embargo le respondió, gritando, por no saber si aquella voz escuchaba.


- ¿Como voy a cortar la cuerda?, si hago eso caeré al vacío y moriré - dijo estas palabras al tiempo que miraba para abajo, a aquella oscuridad impenetrable.


- Corta la cuerda y salvarás tu vida - Fue la única respuesta


El hombre no contestó esa vez, "todo esto es un invento de mi cabeza" se dijo a si mismo, y se tomó las piernas con las manos, para colocarse en posición fetal para mantener el calor, pues el frío se estaba haciendo insoportable. La voz repitió el consejo una vez más, agregando que era su última oportunidad de salvarse, pero el hombre no hizo caso, y se dispuso a dormir.
Y bueno amigos míos, hasta aquí les he narrado la historia que me contó un amigo, en una noche oscura, antes de irme a dormir, imagínense mi sorpresa cuando al preguntarle que había sucedido después, mi amigo contestó:


- Pues a la mañana del día siguiente, unos escaladores lo encontraron congelado, colgado de una cuerda, a un metro del suelo. 

ALDOUS

 

Gente busca Gente - Punta del Este en fotos - Nueva Palmira - Cursos gratis - Aerografía - Serigrafía - Mecánica 2T - Ingles - Dueño alquila todo el año - La casa del Sol - mascotas - Arte on line - Astrología free - Amor y amistad