SOY WILLIAM SAN MARTIN
Durante la temporada estival, la presencia del Cordobés Livio, numerosos amigos y el aluvión turístico, introducen a William en una voragine tal, que a él mismo lo ha sorprendido. A ese cambio en su vida le dedica esta poesía.
EL TIEMPO PASA VOLANDO (Cabo Polonio-03/03/1998)
Antes mis horas eran muy lentas.
¡Muy lentas!
Tan lentas no hay más.
Muy despacito.
Todo era muy despacito.
Eran otras horas.
Eran otros años.
Eran otros tiempos.
Más despacitos.
Más lento.
Mis tiempos eran más calmos.
Mucho más.
Ahora son mucho más apurados.
Mucho más.
Más apurados no hay más.
Mis días pasan volando.
Los días ahora tienen alas.
Ahora hay mucha gente.
William ven, noche y día.
Voy a un lado, voy a otro.
¿Cómo me tiene la gente?
Apurado.
¡Muy apurado!
Los lobos que modelo.
Los cuadros que pinto.
Mis poemas.
Mis acordes de arpa y de guitarra.
Mis tareas en mi rancho.
En mi kiosco.
En el mar. En la playa.
Cuando como solo y miro el reloj.
Las horas disparan.
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¡Ahora!, antes no.
Antes no me pasaba nada.
Mi mamá y mi papá me hacían todo.
Las horas eran lentas.
Yo miraba y miraba pasar
el mundo lento, muy lento.
Ahora el mundo mío es más loco.
Loco, loco.
Cada año más loco.
Antes no había gente.
Esto era solo.
No había ningun Cordobés.
No escribía, no hacía lobos, no pintaba.
El tiempo no pasaba.
Pasaba cuando mi papá
me llevaba sosteniéndome,
a la playa, a las piedras,
a la casa de Pertuso.
Y nos sentabamos a ver el mar.
Me contaba historias
y yo veía los lobos.
¡Antes había más!
El mar traía más cosas.
Antes todo era de vidrio.
Las botellas, una boya también.
Ahora esto es todo de plástico.
Ahora hasta las chichí vienen de plástico.
Yo en Rocha la vi en una vidriera.
El tiempo pasa volando...,
como las bolsas de plástico.
¿Como será el fín?
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Cuando el calor estacional comienza a retirarse y los veraneantes vuelven a sus actividades habituales, el silencio, el frío y la soledad se hacen presente hasta la renovación del ciclo solar. William queda solo con sus vecinos naturales del Polonio, aislado, de todo ese mundo que lo visitó tan estrepitosamente. Meses de reflexión podría decir el filósofo. Meses de soledad y abandono quienes sabemos que queda a merced de sus posibilidades.
Ud. puede ayudar a mantener alto el espíritu de William escribiéndole con letra clara y de imprenta o enviándole una postal durante los meses en que el ritmo natural del Polonio vuelve por sus fueros.
En breve agregaremos en este sector las direcciones a las que podrá enviar la correspondencia. Todos quienes estamos con William y él mismo, se lo agradeceremos de todo corazón.
Súmese, no sea flojo, un ser humano, hermano nuestro, está esperando.
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