Pinceles 2

Cada pincel tiene una virtud, aún los más duros e indomables. Si no sirve para trabajo fino sirve para trabajo pesado, como dar base en muros, paredes, carteles, etc.
Veamos los pinceles aparentemente inservibles de la izquierda: A y B son pinceles para pintar paredes, muebles, hierros, etc. C y D son pinceles para óleos. Con los cuatro podemos pintar cualquier mural que mida más de 0.50 x 0.50 m. Los pinceles de óleo los hay desde tamaños muy chicos y los otros no. Las paredes y/o muros siempre son ásperos lo que los hacen malos para los pinceles de letras normales.

Así que debemos utilizar pinceles duros y que carguen bastante pintura de manera que estos dejen la pintura en la pared.
Las pinturas que se usan en paredes y muros son por lo general acrlícas y densas/espesas (para que cubran) y solubles al agua lo que las hace opacas.
Los pinceles “malos” como los A y B tienen la virtud de la dureza y de la carga abundante de pintura. Como tienen generalmente la cerda demasiado larga deberemos recortarlos un poco con tijera y/o trinchetas / cutter (cortantes) lo dejaremos de un largo no mayor a los 8 cm. (los pinceles de óleo no pasan de los 2 a 3 cm de largo).

Con los pincels de óleo pintaremos bordes y esquinas y con los otros rellenaremos las letras.
La pared que es siempre áspera, con el tiempo gastará los pinceles dejándolos en un momento dado como óptimos, luego ya no servirán por estar demasiados cortos.
Como en la pared no apoyaremos la mano (como lo hacemos en el vidrio) el pincel duro nos permitirá mantener las líneas (redondas o rectas) a “pulso” porque podemos presionar sobre la pared hasta conseguir la estabilidad necesaria de la mano y el trazo.
Esto se llama “pintar a mano alzada”. (muchísimos pintores lo hacen así en todos los soportes y se consigue con tiempo de práctica).