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Mi ciclo biológico se va cumpliendo. Ya
he realizado diversas acciones propias de mi profesión y de mis inquietudes
existenciales. Una de la mayor trascendencia fue la que vivi en Africa, pues
allí aprendí a
pensar con el corazón. El distanciamiento de nuestra sociedad y el tipo
de vida que allí llevé, entre los inmensos árboles y la
humilde gente que valora una gota de agua potable de los pozos que construí en
sus poblados, me dio cierta quietud espiritual y una revalorización de
mis conocimientos para aprender a ver mejor la realidad. La continuidad de la
vida me motivó a comunicar acciones, conferencias y algunos ensayos aún
no publicados, los simples trabajos que en las sociedades en vías de desarrollo
pueden realizarse en procura de una mejor calidad de vida. La defensa de una
vida digna para todos los seres es una premisa que vale la pena asumir. Como
así también que el trabajo es un medio fundamental para formar
el caracter de las personas. Saber reconocer lo que ya muchos saben, que existen
sociedades ricas en recursos y pobres en objetivos, y que los trabajos en grupo
motivan las grandes obras sociales. Debemos aprender que una buena manera de
mejorar a los seres es accionando positivamente en su medio ambiente, por todo
ello es cada vez más imperioso producir buenas ideas para poder vivir
a nivel humano, ya que todo lo que hacemos depende de ellas. Por eso es muy importante
la transmisión de ideas que le permitan al hombre elegir entre una cosa
u otra, para que esté por encima de la tragedia sin sentido o la desgracia
interior. Es bueno recordar por ello las máximas del antiguo libro hindú,
el Bhagavad Gita, donde dice que: "Para realizar una acción se necesitan
cinco agentes, el cuerpo, la mente, la energía vital, los sentidos y el
alma." Arquitecto Livio Incatasciato (Montevideo) 10/09/2001
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