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Hoy 27 de julio de 2002 nuestra mascota, Vilma, una bonita perra de raza Labrador de color negro, ha dado a luz 8 hermosos cachorros negritos como ella. Vilma había estado los últimos 3 días más quieta que de costumbre y era evidente, se avizoraba la hora de los nacimientos. Eligió un lugar en el patio que consideraba menos peligroso que el preparado por nosotros, ..... y tenía razón no era bueno.
Lloviendo por momentos y muy nublado con una temperatura baja, su labor de parto comenzó un poco antes de las 12 del mediodía, puntual, si tenemos en cuenta que "el único -aparente- acontecimiento" sucedió el 27 entre las 9.30am y las 1.00 pm de hace justo 2 meses atrás. Aunque personalmente he visto muchas veces nacer
perritos de toda clase todavía no deja de maravillarme el milagro que es ver nacer cualquier forma de vida; y de la naturaleza que provee del instinto necesario de la madre para que sobrevivan sus hijos. Le llevó bastante tiempo todo el proceso que comenzó a las poco antes de las 12.00 am y terminó aproximadamente a las 16.30 horas.
Los cachorros eran muy graciosos, más gorditos que los comunes de cualquier raza. |
 Vilma en su segunda maternidad con 10 cachorritos. 7 negros y 3 dorados. El padre un
precioso y joven labrador dorado. |
Con características idénticas a las de sus
progenitores desde el nacimiento. Color, orejas, cola y pelo. Se notaba claramente que no iban a cambiar en absoluto con el
tiempo,
aunque,
después
descubrimos
que
pueden
cambiar
con
el
tiempo
si
"anduvo
otro
novio"
sin
que
nos
diéramos
cuenta. Cada cachorrito que caía -algunos literalmente hablando-
producía una reacción
inmediata de ella sin titubeos ni distracciones de ningún tipo. Se daba vuelta y comenzaba a lamerlo apresuradamente
rompiendo la membrana blancuzca que lo cubría totalmente
y que supongo de no romperse asfixiaría el
bebé.
Así con cada uno que nacía. Sin lágrimas. Sin gritos ni gemidos siquiera. Sin anestesia. Mansa. Noble. Con la devoción de cualquier madre de cualquier especie.
Ajena al mundo -nosotros- que la rodeaba. Cada cachorro era aseado concienzuda y detalladamente para limpiarlo totalmente hasta que otra vez; "la madre
naturaleza" imponía su ritmo e indicaba que estaba pronto el nuevo nacimiento. Ella, los limpiaba una y otra vez mientras los juntaba a todos bajo su abdomen ancho, generoso y tibio, con pechos llenos de leche. El cachorro recién nacido quedaba dormitando unos minutos hasta que reclamaba buscando calor y la leche de la madre. Con dulzura y paciencia infinita lo hacía girar despacito
con su hocico para juntarlos con los otros cachorros que se amontonaban entre si junto a la
madre buscando calor.
Cada uno fue atendido. Cada uno cuidado. Cada uno fue buscado y acurrucado bajo su pecho. Así de simple. Así de natural. Así, como la naturaleza lo impone. Nada diferente, sólo la vida que continúa.
Mi mujer. estaba maravillada con los acontecimientos y no poco nerviosa en los momentos anteriores al parto. También yo, aunque tenía la certeza -y no es de
sabiondo sino cuestión de fe- de que la naturaleza sabe como hacerlo sin mi y todavía muchísimo mejor. Y esta vez, no fue diferente. Todo sucedió tal cual debe suceder.
Hoy 10 días después, Vilma ha vencido dolores y tentaciones. Ha pasado frío y quizás hambre en algún momento. Ha soportado el mal clima y los llantos casi perpetuos de sus cachorros que la buscan permanentemente. No se ha movido -casi- de su lugar junto a sus hijos alimentándolos y limpiándolos cada uno minuciosamente,
acurrucándolos y abrigándolos a pase lo que pase.
Por las noches curva increíblemente su cuerpo en
casi
360 grados buscando y colocando cada uno de sus cachorros debajo de ella e intenta cubrir los 7
que
quedan
ahora
usando incluso su cuello, patas y cabeza. Cada vez que llora alguno le dedica tiempo a lamerlo mientras lo arrima al pezón para amamantarlo mientras le respira encima su aliento cálido hasta que el pequeño comienza a apagar su gemido.
Ella, "mamá Vilma", nos muestra una lección de amor y devoción que muchos descendientes del "astrolopitecus" no saben siquiera existe.
Ella nos muestra que la naturaleza es su aliada incondicional. Simplemente esperó su momento sublime, como hembra e hija del Gran Arquitecto del Universo.
Como debe ser. Julio 27 - 2002 | |
Para quienes no conocen la raza Labrador
Retriver, son perros de pelo muy corto, (como los bóxer y dóberman) de tamaño medio tirando a mediano. 100% cariñosos, guardianes y celosos. No tienen problemas de salud
y comen cualquier cosa que usted decida (incluye zapallo, cebollas, zanahorias, milanesas, ravioles, etc, etc, etc).
Vienen con gustos incorporados genéticamente. * aman el agua, como nadie todo el año. *adoran pasear en autos y/o camionetas y soportan horas sin molestar por bajar - *Aman -y usan si los dejan- las camas y sillones disponibles - *Son muy obedientes e inteligentes y extremadamente mansos e ideales para los niños de cualquier edad- *Son geniales perros de compañía con una paciencia "franciscana" y extremadamente humildes. |
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